Fotógrafo de boda en Cantabria, Rocio y Alvaro

Gracias a ser fotógrafo de boda en Cantabria, disfruto de bodas que quedan grabadas en mi memoria mucho más allá de lo que pueden hacer las imágenes. La boda de Rocío y Álvaro fue una de esas ocasiones. Desde el primer momento supe que sería uno de esos “bodones” para el recuerdo.

La jornada comenzó muy encapotado, con lluvia frio… pero todo debía salir bien… ¡Y así fue!. El cielo se despejo para que en la Ermita de San Vicente de la Baquera, un lugar lleno de historia y belleza, su ceremonia fuera un verdadero derroche de emociones. Durante toda la ceremonia no pare de captar las miradas de los novios, las lágrimas de los padres y las sonrisas de los amigos. Me di cuenta de que esa boda era un evento muy especial, no solo para la pareja, si no para todos los asistentes a la misma. El entorno natural, el sonido de las olas y la solemnidad del lugar hicieron que cada detalle se impregnara de una atmósfera mágica. Las emociones se derbordaban y como fotógrafo de bodas no podía dejarlas escapar.

Después de la ceremonia, nos dirigimos al Balneario de Puente Viesgo, un lugar ideal para continuar la celebración entre las montañas. El cóctel fue una de las partes más encantadoras de la boda. El grupo musical “La última y nos vamos” llenó el ambiente de buena música, mientras los invitados disfrutaban de las primeras risas y brindis del día. Siempre digo que las bodas son un hermanamiento, que unen a las personas… y la boda de nuestros protagonistas lo fue… ¡Y de que manera!

Luego llegó el convite, y aunque la comida fue excelente, lo que realmente destacó fue el magnífico ambiente. Mientras Rocío y Álvaro compartían risas, miradas, momentos… yo capturaba todas las reacciones. Los detalles del decorado, las mesas perfectamente preparadas y las sonrisas de todos reflejaban la felicidad que es lo realmente importante en este tipo de eventos.

El punto culmen de la fiesta llegó con la “hora loca”. Donde Álvaro, además de ser el novio, se convirtió en DJ y puso a todos a bailar. Fue un momento brutal, cargado de energía, con luces, música y mucha diversión. En la pista de baile pude captar esas fotos que son también muy importantes para el reportaje, ya que todo el mundo está desinhibido y se entrega por completo a pasarlo genial. Ver a los novios y a sus amigos disfrutar de esa manera tan auténtica, me recordó por qué amo ser fotógrafo de boda en Cantabria.

Fue un día lleno de momentos especiales, de emociones genuinas, y como fotógrafo, me siento afortunado de haber podido capturarlos todos.

Rocío y Álvaro, ha sido un placer formar parte de vuestra boda. Espero y deseo que seáis muy felices y que nuestros caminos se vuelvan a cuzar.

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